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04:30h. sábado, 30 de mayo de 2020

Atletas y federaciones

Algo se debe estar haciendo mal en algún estamento de la sociedad cuando cada vez es mayor el número de personas que participan en toda clase de carreras populares y menor el reflejo que esa base tiene luego en el atletismo de élite.

 

Es cierto que no todos los que corren en ese tipo de pruebas lo hacen para llegar a ganar algún día una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, pero tampoco es normal el trato que reciben de las altas esferas los deportistas que sí tienen ciertas inquietudes y trabajan a diario durante horas y horas para ocupar un espacio entre los más grandes.

 

Esta misma semana preguntaba públicamente Jaume Leiva a la RFEA el porqué de su no convocatoria para ocupar una de las plazas de la selección española de maratón para el próximo Campeonato del Mundo de Moscú. Le respondieron que por los 11 segundos que le sobran para alcanzar la marca mínima estipulada.

 

Es cierto, Leiva no ha logrado el crono exigido por la Real Federación Española de Atletismo para ir al Mundial, aunque sus 2h13:41 sí que están dentro de los tiempos que establece la IAAF, por no hablar de lo relativos que son esos 11 segundos en una distancia como el maratón o de las ocasiones en que la misma RFEA ha invitado a otros atletas a participar en campeonatos internacionales sin que hubieran conseguido previamente la marca mínima correspondiente.

 

También podíamos leer estos días en Run&Walk otra de las interesantes entrevistas que Jesús Francisco Aguilera realiza en su blog Mis atletas, esta vez a la marchadora Amanda Cano, quien a sus 18 años ya ha descubierto que en este deporte cada vez se exige más y se da menos. Es desolador comprobar semana tras semana a través de estas charlas cómo atletas de primer nivel en España tienen que comprarse su propio material deportivo, pagarse sus fisioterapeutas y depender, en el mejor de los casos, de becas ridículas.

 

Alguien podrá decir que el problema es la crisis y la falta de dinero. Pero a este respecto ya contestó Antonio Jiménez Pentinel, Penti, cuando en enero decidió no competir en su tierra, en el Cross de Itálica, porque es un profesional y no podía permitirse correr gratis, tal y como le pedían. Dinero hay, comentó, “pero se lo gastan en caterings de lujo y en hoteles de cinco estrellas”.