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00:57h. sábado, 18 de septiembre de 2021

Un estudio confirma que las dietas ricas en proteínas de origen animal son tan peligrosas como el tabaco

Investigadores de la USC Davis, en Estados Unidos, han visto que el consumo de una dieta rica en proteínas de origen animal en la mediana edad provoca cuatro veces más probabilidades de morir por cáncer que una persona con una dieta baja en proteínas, una factor de riesgo de mortalidad comparable a fumar.

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Foto: Ironcross

Según se desprende del estudio, realizado en una amplia muestra de adultos durante casi dos décadas y publicado en Cell Metabolism, la dieta alta en proteínas durante la mediana edad provoca casi el doble de probabilidades de morir y cuatro veces más probabilidades de fallecer por cáncer, pero la ingesta moderada de este tipo de proteínas es buena para las personas una vez superados los 65 años.

"La cuestión no es si una determinada dieta te permite sentir bien durante tres días, sino si te ayudará a vivir hasta los cien años", subraya el autor del análisis, Valter Longo, profesor de Biogerontología en la Escuela de Gerontología de la USC Davis y director del Instituto de Longevidad del mismo centro universitario.

No sólo es el consumo excesivo de proteínas el que está vinculado a un aumento espectacular de la mortalidad por cáncer, pero la gente de mediana edad que come gran cantidad de proteínas de origen animal, incluyendo la carne, la leche y el queso, también es más susceptible a una muerte temprana, en general.

 

La biología cambia con la edad

Los amantes de la proteína analizados en este trabajo presentaban un 74% más de probabilidades de morir por cualquier causa durante el periodo de estudio que sus contrapartes que ingerían cantidades más bajas de proteínas. También tenían varias veces más probabilidades de morir de diabetes.

Los amantes de la proteína analizados en este trabajo presentaban un 74% más de probabilidades de morir por cualquier causa.

Pero la cantidad de proteínas que debemos comer ha sido durante mucho tiempo un tema controvertido. Antes de este estudio, los investigadores nunca habían mostrado una correlación definitiva entre el alto consumo de proteínas y el riesgo de mortalidad.

En lugar de mirar a la edad adulta como una fase monolítica de la vida, como otros científicos han hecho, los autores de este trabajo tuvieron en cuenta cómo la biología cambia con la edad y cómo las decisiones en la etapa media pueden evolucionar durante toda la vida humana.

En otras palabras, lo que es bueno para una persona en una edad puede ser perjudicial en otra etapa de la vida. La proteína controla la hormona de crecimiento IGF-I, que ayuda a nuestro cuerpo a crecer, pero se ha relacionado con susceptibilidad al cáncer. Los niveles de IGF-I disminuyen dramáticamente después de los 65 años, lo que lleva a la fragilidad y a la pérdida de músculo.

El estudio muestra que mientras que la ingesta elevada de proteínas durante la mediana edad es muy dañina, resulta protectora para adultos mayores: las personas de más de 65 años que llevaron una dieta de alto o moderado valor proteico eran menos susceptibles a la enfermedad.