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04:29h. sábado, 30 de mayo de 2020

Cinco trucos básicos para no perder la motivación

Perder la motivación por el deporte que se practica es un problema que puede afectar a cualquier persona en algún momento de la temporada, ya sea por un cansancio excesivo, por simple aburrimiento o por causas externas. La firma Kalenji nos explica en su web cinco trucos que nos pueden servir para superar esta desagradable apatía.
Imagen extraída de la web de Kalenji
Imagen extraída de la web de Kalenji

1- Fijarse objetivos razonables. Es lógico sentirse agobiado por la dificultad de un tiempo a alcanzar o de una distancia a recorrer si el diagnóstico inicial no se ha establecido correctamente. No conviene engañarse en cuanto a nuestro nivel, y eso pasa por un buen conocimiento de uno mismo. El objetivo debe tomar en cuenta parámetros como velocidad de base (fondo), capacidad de mantener un esfuerzo al límite y número de entrenamientos efectuados cada semana. También resulta útil pedir ayuda a un entrenador o a un corredor experimentado para tener un punto de vista externo y más objetivo.

2- Ser metódico. Irse a la aventura, tomándonos nuestro tiempo y sin otro objetivo que cambiar las ideas, constituye una manera sana de declinar la práctica deportiva. Correr y dejarse llevar tan sólo por el ánimo del día tiene sus ventajas, pero sigue siendo importante equilibrar el entrenamiento alrededor de ciertos fundamentos. La pérdida de motivación suele ser la consecuencia de una monotonía del esfuerzo. Es necesario equilibrar cada semana alrededor de sesiones con programas variados, como rodajes largos efectuados a un ritmo moderado para desarrollar las cualidades de fondo y trabajo más dinámico en fraccionado para aumentar las capacidades cardiovasculares.

3- Correr es un deporte colectivo. La soledad del corredor de fondo es un mito (literario) que no tiene razón de ser cuando el grado de motivación da señales de cansancio. Nadie ha demostrado nunca que sea más eficaz practicar el running monologando sobre la dificultad a la hora de avanzar. Por consiguiente, es útil hacerse amigos corredores. Vecinos, compañeros de trabajo, miembros de una asociación o incluso de un club: el objetivo es unirse a una estructura donde reine el buen ambiente que nos estimule a tener ganas de movernos. Todo ello procurando encontrar, evidentemente, corredores con un nivel similar al nuestro (o ligeramente superior) para compaginar la emulación deportiva con el placer de charlar antes y después del esfuerzo.

4- Participar regularmente en pruebas cronometradas. ¿Es un aliciente necesario? Probablemente no. Numerosos corredores recorren decenas de kilómetros sin colocarse ningún dorsal en el pecho, pero la participación en pruebas cronometradas permite que nos evaluemos, verificar los progresos logrados y, sobre todo, proyectarnos en el futuro. Participar en una competición no debe intimidarnos. La noción de sobrepasar nuestros límites es, además, relativa. Sobre todo para los corredores principiantes.

5- Tener al día un registro de entrenamiento. Lo que podría resultar superfluo es, en realidad, esencial. Lo cotidiano de un corredor preocupado por no perder nunca la motivación por el camino se resume en pocos detalles. Kilometraje semanal o tiempos realizados sobre distancias contrastadas: la actualización diaria de un registro de entrenamiento permite verificar que se respetan los fundamentos. A largo plazo, el registro de entrenamiento se convierte en un verdadero refugio donde el corredor puede plasmar sus sensaciones vividas a lo largo del esfuerzo, su nivel de cansancio, su desinterés o su optimismo al acercarse una competición. Todo lo que puede incentivar la motivación ocupa un lugar dentro de ese registro.