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04:36h. sábado, 30 de mayo de 2020

La exposición del cuerpo a temperaturas frías ayuda a perder peso

La exposición regular al frío leve puede ser una manera saludable y sostenible de ayudar a las personas a perder peso, según publican los autores de una nueva investigación en la edición de esta semana de Trends in Endocrinology & Metabolism. Esto significa, por otro lado, que los hogares y las oficinas que son cálidos y agradables podrían ser en parte responsables de que engordemos.

Foto: Asics
Foto: Asics

"Dado que la mayoría de nosotros estamos expuestos a las condiciones del interior el 90% de las veces, vale la pena explorar los aspectos sanitarios de la temperatura ambiente", dice el primer autor del artículo, Wouter van Marken Lichtenbelt, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, Países Bajos.

"¿Qué pasaría si dejamos que nuestros cuerpos funcionen de nuevo para controlar la temperatura corporal? Nuestra hipótesis es que el ambiente térmico afecta a la salud humana y, más concretamente, que una exposición frecuente al frío leve puede afectar de manera significativa nuestro gasto de energía durante periodos de tiempo sostenidos", argumenta.

Marken Lichtenbelt y sus colegas comenzaron a estudiar los efectos del frío leve hace unos diez años. Según estos científicos, tienen pruebas que sugieren que una temperatura interior más variable, una que se deje a la deriva junto con la temperatura exterior, podría ser beneficiosa, aunque los efectos a largo plazo todavía necesitan una mayor investigación.

 

Acostumbrarse al frío

Un grupo de investigación de Japón encontró una disminución de la grasa corporal después de que los participantes pasaran dos horas por día a 17 grados Celsius durante seis semanas. El equipo de Países Bajos también vio que la gente se acostumbra al frío con el tiempo y, tras seis horas al día en temperaturas frías por un periodo de diez días, estos individuos aumentaron la grasa parda o marrón, se sentían más cómodos y tiritaban menos a 15 grados.

En las personas jóvenes y de mediana edad, al menos, la producción de calor para no temblar puede suponer desde un pequeño porcentaje hasta un 30% del presupuesto de energía del cuerpo, destacan los científicos. Eso significa que temperaturas más bajas pueden afectar significativamente la cantidad de energía que una persona gasta en general.

 

Entrenarnos para bajas temperaturas

Así que, según los autores del estudio, además de practicar ejercicio, tenemos que entrenarnos para pasar más tiempo en el frío. "La temperatura interior en la mayoría de los edificios está regulada para minimizar el porcentaje de personas insatisfechas", escriben los investigadores.

"Esto se traduce en temperaturas relativamente altas de interior en invierno. Esto es evidente en las oficinas y viviendas y es más pronunciado en los centros de atención y hospitales. Por falta de exposición a ambientes con temperatura variada, poblaciones enteras pueden ser propensas a desarrollar enfermedades como la obesidad. Además, las personas se vuelven vulnerables a los cambios repentinos en la temperatura ambiente", concluyen.