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22:23h. martes, 29 de septiembre de 2020

Consejos para prevenir y combatir el golpe de calor mientras corremos

El golpe de calor durante el esfuerzo es un peligro que acecha a cualquier corredor cuando llega el verano. Sus primeros síntomas son mareos, nauseas y sed intensa, que deben tomarse muy en serio. El portal web de Kalenji nos explica algunas medidas de prevención y también varios consejos para combatirlo rápidamente en caso de que aparezca.

Foto: Kalenji
Foto: Kalenji

El golpe de calor durante el esfuerzo aparece cuando el cuerpo del corredor ya no tiene la capacidad suficiente para enfriarse o bajar su temperatura. El riesgo de padecer un golpe de calor es importante cuando se reúnen ciertos factores: calor intenso, exposición prolongada al sol, viento y aire húmedo.

Durante el esfuerzo de la carrera, el organismo se calienta, la fiebre no tarda en llegar y aparece una fuerte sensación de malestar que puede conducir rápidamente a la pérdida de conocimiento. Los primeros síntomas que nota el corredor son múltiples:

- Cansancio, mareos, náuseas y dolor de cabeza.

- Enrojecimiento o palidez de la cara, piel muy caliente y seca.

- Escalofríos y sudores abundantes.

El corredor tiene mucha sed y su esfuerzo se convierte en aleatorio e indeciso. Se vuelve inestable, irritable o incluso eufórico: su estado de equilibrio mental y físico se ve perturbado. Si no hay una reacción de protección o de enfriamiento del organismo, el golpe de calor puede provocar un estado grave e incluso la muerte. Es importante saber que una pérdida de conocimiento con convulsiones es indicio de una deshidratación severa, que modifica el funcionamiento del sistema nervioso central.

 

¿Cómo se produce el golpe de calor?

En caso de calor intenso, el organismo humano atempera su cuerpo mediante la transpiración. En verano, durante el esfuerzo, además del calor ambiente el cuerpo humano produce energía o calor, que deben evacuarse de manera regular y satisfactoria. En una atmósfera cálida y húmeda, el sudor se evapora con más dificultad, su abundancia impide una evaporación eficaz, se estanca a nivel de los poros de la piel y el cuerpo se calienta.

 

Mejores medios para prevenirlo:

 

1. La hidratación regular y constante para conservar el potencial hídrico de base. Para combatir el calor y devolver al cuerpo la capacidad de evaporar eficazmente el sudor, el corredor debe beber de manera suficiente y no sólo durante la carrera. Cualquier esfuerzo corriendo provoca una pérdida hídrica más o menos importante.

El corredor debe gestionar su hidratación de una manera muy específica:

• Antes del esfuerzo: beber la suficiente cantidad de agua con minerales dos horas antes de la carrera y durante los días que preceden el esfuerzo.

• Durante el esfuerzo: beber pequeños sorbos de agua a 15°C aproximadamente cada 10 minutos.

• Después del esfuerzo: el corredor debe compensar las pérdidas hídricas tomando una bebida energética y enriquecida con minerales.

Para evitar una deshidratación precoz durante el esfuerzo, en los días anteriores a la carrera o al entrenamiento hay que evitar las comidas demasiado ricas, las bebidas alcohólicas y el café.

 

2. Llevar una prenda transpirable y aireada para ventilar el cuerpo. Para correr, y esto es válido para todo el año, no hay que limitarse a usar prendas de algodón, ajustadas o impermeables, que impiden la evacuación de la transpiración:

- Lleva siempre unas prendas adaptadas a la carrera. Los materiales técnicos utilizados y su tejido han sido perfectamente estudiados y probados para permitir una perfecta ventilación y una evacuación constante del calor del cuerpo.

- Usa siempre una gorra. Durante una carrera con calor, llevar una gorra protege la cabeza de los agresivos rayos del sol y produce una sudoración natural en este punto idóneo del cuerpo, que permite templar todo el cuerpo.

 

Cómo evitar el golpe de calor en tres puntos

- Proteger: el corredor debe ponerse a la sombra y, si es posible, en un lugar ventilado (corriente de aire) o provocar una pequeña corriente con una toalla.

- Hidratar: bebiendo pequeñas cantidades de agua cada cinco minutos.

- Enfriar: echándose agua por encima para temperar rápidamente el organismo.