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07:03h. lunes, 06 de julio de 2020

Medallas con carácter retroactivo

La RFEA comunicó la tarde del pasado lunes a la atleta extremeña Cristina Jordán que la medalla de plata que había conseguido en el Europeo sub’23 de cross del año 2010, celebrado en Albufeira, debía ser canjeada por una de oro, ya que a la ganadora de aquella carrera, la turca Meryem Erdogan, se le habían detectado algunas irregularidades en su perfil hematológico. En otras palabras, se había dopado.

La RFEA comunicó la tarde del pasado lunes a la atleta extremeña Cristina Jordán que la medalla de plata que había conseguido en el Europeo sub’23 de cross del año 2010, celebrado en Albufeira, debía ser canjeada por una de oro, ya que a la ganadora de aquella carrera, la turca Meryem Erdogan, se le habían detectado algunas irregularidades en su perfil hematológico. En otras palabras, se había dopado.

Es evidente que Cristina se habrá alegrado muchísimo al ser declarada campeona de Europa, y también por la noticia de que otro tramposo haya sido desenmascarado. Pero yo me pregunto de qué manera se puede compensar un título que llega con más de dos años de retraso.

En el mundo de las finanzas existe la figura legal de los intereses, por los cuales se premia con un montante económico extra (a veces excesivamente extra) al prestamista por el hecho de que le devuelvan en unos plazos concretos la cantidad de dinero que ha fiado. Pero, ¿qué ocurre en el mundo del deporte, de qué manera se reparan estas medallas con carácter retroactivo?

Imaginemos que a la turca Erdogan la hubieran descalificado antes de empezar la prueba y que, por tanto, Cristina Jordán hubiera sido la campeona del Europeo el día que le correspondía. Puede ser que a partir de entonces hubiera logrado más patrocinadores, mejores infraestructuras en las que entrenarse, que la moral obtenida tras el triunfo le hubiese servido como motivación y confianza para conseguir nuevas victorias, que los aficionados al atletismo nos hayamos perdido, en definitiva, a la mejor corredora de campo a través de todos los tiempos. Claro que, siguiendo con la ciencia ficción, también podría ser que la medalla de oro se le hubiera subido a la cabeza, que hubiese empezado a mirar a todos por encima del hombro, a entrenar cada vez peor y que hubiera acabado como la eterna promesa española del cross en un reality televisivo tipo La isla de los famosos o similar.

Nadie es adivino para saber cómo se hubieran desarrollado los acontecimientos, pero lo que está claro es que a Cristina Jordán nada le va a restituir la gloria de atravesar la meta en primer lugar, de subirse al escalón más alto del podio, de colgarse el oro al cuello, de escuchar el himno de su país, de recordar para siempre esas sensaciones irrepetibles. Y todo por culpa de los de siempre...