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06:49h. lunes, 06 de julio de 2020

Asansilvestrados

Me acaba de llamar un amigo de la infancia para darme las gracias por una de las noticias que hoy publica Run&Walk.

Me acaba de llamar un amigo de la infancia para darme las gracias por una de las noticias que hoy publica Run&Walk. Él es un corredor de los de toda la vida, de los que en Nochevieja se iba a dormir pronto porque estaba cansado después de haber participado en alguna San Silvestre, mientras el resto nos dirigíamos hacia una de aquellas discotecas tan entrañables y familiares donde lo peor que te podía pasar era que no te dejaran entrar por llevar pantalones vaqueros o el pelo un poco más largo de lo que ellos consideraban aconsejable.

No es que hayan pasado demasiados años, o igual sí, pero lo que está claro es que eran otros tiempos. Si hasta por televisión se podían ver en directo y con total naturalidad campeonatos de atletismo, meetings, carreras de cross, millas urbanas, la San Silvestre vallecana... Y de esta prueba precisamente me hablaba este buen amigo.

Resulta que él lleva corriendo, como decía, desde siempre. Al principio con cierta vocación, mientras el resto nos decantábamos por el fútbol; luego como probable opción profesional, cuando los demás gastábamos las tardes y las noches entre bares de tapas y bailoteos; y por último como afición inquebrantable e innegociable, hasta el punto incluso de provocar discusiones familiares. Pocos entendían hasta ahora que no quisiera o pudiese salir de turismo rural en fin de año, ni organizar la cena en su casa, ni asistir a según qué cotillones por su manía de hacer la San Silvestre, la Cursa dels Nassos o lo que le apeteciera correr en aquel 31 de diciembre concreto.

En cambio, me confesaba, ahora que parece que todo el mundo corre, se ríen de él porque sólo participa en una de las miles y miles de San Silvestres que se organizan en cada pueblo y ciudad de España, a ser posible la más cercana y popular, con disfraz o, como mínimo, gorrito de Papá Noel y algún detalle navideño que va variando de año en año.

¿Qué puedo hacer para contrarrestar a estos conversos del running que ahora me hablan de fartleks, gepeeses, barefoots y descansos activos?”, se viene preguntando desde hace semanas. “Para esta Nochevieja ya no, porque no me da tiempo a organizarlo”, me ha dicho, “pero de cara al próximo año me apunto al maratón de Zurich que acabo de ver en vuestro periódico y que tiene tan buena pinta. ¡Y a ver quién es el guapo que me dice a la cara que es más runner que yo!”. Aunque nos conocemos desde pequeños, no sé si hablaba en serio.