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19:25h. Sábado, 16 de Febrero de 2019

El sol se está escondiendo, es una extraña luz, pero no tan extraña como su enemiga. Nos faltan unos pocos metros para llegar a meta y el arco de Intermón parece haberle robado el brillo al fugitivo sol. Llevamos ya muchos kilómetros en nuestro cuerpo y mi experiencia no es una excusa para relajar mis doloridas piernas. Han sido 100 kilómetros y nuestra mente ha viajado entre la rendición y la motivación demasiadas veces. Escuchamos los gritos, los ánimos y los aplausos. Faltan mis caras preferidas, mi familia a la que entiendo y prefiero que descansen en sus casas, mi padre que siempre me empuja o me lleva de la mano hacia donde quiero ir, mi mujer que acompaña mi corazón. Todos ellos están, como lo están para mis compañeros porque son al fin y al cabo nuestra fuerza.

El sufrimiento parece quedar renegado a un mero recuerdo, nos miramos y nos agrupamos más de lo que ya estábamos, nos damos la mano sin aflojar el ritmo a pesar de los pocos metros que nos quedan, nos gritamos. Levantamos nuestras unidas manos felicitándonos por lo que vamos a lograr, han sido 100 mágicos kilómetros, había que disfrutar esos últimos metros y regalarnos ese momento. Luchar por un objetivo es muy bonito, pero lograrlo es maravilloso.

"Luchar por un objetivo es muy bonito, pero lograrlo es maravilloso"

Atravesamos el arco de meta, soltamos nuestras manos y saltamos de alegría, allí los cuatro nos abrazamos y se une nuestro importante grupo de apoyo. Hemos logrado acabar 100 km, hemos logrado ser los primeros (no me gusta usar la palabra ganar en una prueba de 100 km, donde ganan todos), hemos logrado hacer mucho menos tiempo que el año pasado (en 2012 el equipo kriter.net tardó una hora más), hemos logrado hacer el récord del mundo de esta especialidad tremendamente interesante y solidaria. Hemos llegado a meta, y ése es el premio para todo el equipo. Han sido entrenamientos, reuniones y pequeñas o grandes planificaciones antes de la salida, han sido momentos difíciles durante la carrera.

"Para mí ha sido la experiencia más increíble en una prueba de 100 km, por el hecho de ser por equipos"

Para mí ha sido la experiencia más increíble en una prueba de 100 km, por el hecho de ser por equipos. Entregar todo al equipo es la clave del éxito en este tipo de carreras, valorar al débil y hacerlo fuerte, reducir el ritmo a veces excesivo, cubrir al que sufre, preocuparse por el agotado, animar al desmotivado, empujar al grupo, compartir la ilusión y las ganas, ser solidario con las necesidades... Son factores que nos han hecho lograr el éxito y que a mí me han hecho crecer. Intermón Trailwalker ha sido una prueba emocionante y divertida, pero sobre todo tremendamente didáctica, me ha enseñado a preocuparme más del otro, a admirar más el esfuerzo del otro, a comprender que no hay motivación mejor que otras, que el individualismo te llevará al éxito pero no a la felicidad; a decidir, sin duda, que lo mío es de todos y que no hay nada más gratificante que ayudar a los demás.

Ayer crecí un poco más, muchos de los 187 equipos crecieron un poco más, crecimos en valores (compañerismo, ayuda, sacrificio…), crecimos en solidaridad (aportación para Intermón contra la pobreza en el mundo), crecimos física y mentalmente (autosuperación, importante para la superación colectiva) y yo, además, crecí en amistad en un grupo al que a raíz de esta prueba incorporaré a mi vida. Son unas personas fantásticas, con un espíritu vital sencillamente increíble. Gracias por cruzaros en mi camino y acompañarme en mi crecimiento.