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20:08h. Sábado, 16 de Febrero de 2019

El running interno

El running, esa maravillosa aventura del correr que tanto nos gusta, tiene a mi juicio dos grandes vertientes. Una de ellas, la más clásica y conocida, es la de actividad física: correr, participar en entrenamientos y carreras, series, estiramientos, buscar buenas marcas... Pero existe otra vertiente igualmente muy importante. Me refiero al denominado "running interno o interior", integrado por los elementos de pensamiento, conativos o de voluntad, y éticos o de moral y valores.

El corredor no es solamente un conjunto de músculos y articulaciones. El pensamiento es la característica principal del ser humano, o al menos una de sus características definitorias. A la teoría de las inteligencias múltiples del profesor Gardner, yo le añadiría una más, la inteligencia de carrera o inteligencia rúnica.

Un corredor ha de saber combinar los aspectos físicos con su estrategia de carrera y de entrenamiento (pensamiento), ha de fortalecer su capacidad de resistencia y de sufrimiento, amén de sus caracteres de constancia y perseverancia (voluntad), y ha de desarrollar en el deporte unos valores humanos, convivenciales y sociales, además del espíritu positivo (ética).

De este modo, en el running interno se dan la mano, se imbrican, los aspectos trilógicos de mente, voluntad y moral.

 

Lifelong running

Primero, el orden es aleatorio, la mente, el pensamiento, la inteligencia. El corredor, naturalmente, ha de ser inteligente. Ha de saber que lo fundamental para su salud física y psíquica es correr toda la vida, lo más dilatadamente en el tiempo que se pueda, a distintos niveles según la edad, como es lógico. Es lo que los americanos llaman "lifelong running", carrera permanente. En este sentido es muy esclarecedor leer las teorías del malogrado profesor español José María Cagigal, así como las de otros pensadores, como Rof Carballo o Julián Marías, que hacen aportaciones filosóficas esenciales.

Y ese otro concepto de "long distance slowly" (LDS), correr una importante distancia a ritmo lento y continuado, como entrenamiento, que tonifica lo músculos y prepara muy bien para la carrera con poco riesgo de lesión.

Pero no nos olvidemos de los otros dos ingredientes del running interno, a saber, la voluntad y la moral. Son tan necesarios que merecerían una prolija explicación. Limitémonos a decir, como una primera aproximación, lo siguiente: el corredor ha de ser rápido y resistente, pero al tiempo ha de fortalecer los aspectos conativos. Su capacidad de sufrimiento, su resiliencia, su mejora de la constancia y la perseverancia, el sacar el máximo partido, realísticamente, de sus propias capacidades y fuerzas, su siembra de la paciencia, algo tan básico en las carreras... En fin, todo ello, ha de irse entrenando asimismo.

 

Cultivar los valores humanos y sociales

Finalizamos con la referencia a la ética o el mundo de los valores, estudiado tan a fondo por Mowrer, Scheler, Kant, nuestro Ortega y tantos y tantas autoridades en la materia. El corredor ha de cultivar el mundo de los valores humanos y sociales, de la convivencia, la amistad, la ayuda a los demás... Ha de ser espejo de comportamiento y seguir esa línea de conducta que todo buen deportista ha de tener como timbre de orgullo y blasón de lo que denominaba Eugenio d´Ors "la obra bien hecha". Nuestra obra bien hecha es el correr, y hemos de esmerarnos en hacer bien lo que más nos gusta.

Todo eso y mucho más es el running interior. ¿Verdad que es importante, amigos? Practiquémoslo.