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19:24h. Sábado, 16 de Febrero de 2019

El ser humano, es evidente, tiene siempre una meta, que es lograr la felicidad. Muchas son las vías para conseguir acercarnos a ese dificilísimo logro. Una de ellas, y de las más importantes a mi juicio, es la del deporte, la del ejercicio físico. Y en este punto, entramos nosotros. El correr, la carrera a pie, el running, es una fuente de satisfacciones en todos los sentidos. Sintamos los beneficios múltiples de la carrera a pie, que es una actividad que reporta múltiples satisfacciones.

 

El correr se puede hacer a muy diferentes ritmos y con muy diversos objetivos. Puede ser el ejercicio a efectos de competir, pero asimismo como cultivo de la salud. En este segundo punto nos detendremos, es decir, en el running como cultivo de la salud, tanto en lo que se refiere a la higiene mental como en lo que atañe al bienestar de nuestro organismo.

 

Es ese lifelong running, correr toda la vida. Ha de ser una actividad que, adaptada a las diversas edades, nos proporcionará siempre gratificantes momentos, de bienestar físico, de relación con otras personas, de optimismo por la vida...

 

Si en la carrera a pie dilapidamos nuestros esfuerzos y nuestras energías, llega un momento en que por la edad no podremos continuar. Y el correr, con moderación e inteligencia emocional y rúnica, por sus beneficios, ha de ser como un tesoro que hemos de saber administrar.

 

En sucesivos trabajos iremos desarrollando estas ideas. El correr como estilo de vida, como norma para encontrar esos átomos de felicidad siempre buscados. Hablamos de la Cursulogía, o arte o ciencia que estudia la carrera a pie de una manera interdisciplinaria y con ópticas múltiples, con aportaciones de todas las ramas del saber.

 

De todos estos interesantes y trascendentales puntos iremos tratando en sucesivas entregas.