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00:29h. Martes, 22 de octubre de 2019

El correr como calidad de vida

La carrera a pie, el correr, el running, se ha convertido en algo que día a día va creciendo a ritmo fuerte. Llega a ser un "boom" en nuestra sociedad y cada vez más gente se incorpora a esta práctica deportiva, en sus diferentes niveles e intensidades.

Preconizamos la carrera a pie en cuanto a mejora de calidad de vida de la persona, no en plan necesariamente competitivo, sino como medio de salud física y mental. Prácticamente todo el mundo puede hacer algo de ejercicio y si se opta por la carrera, desde el trotecillo suave hasta ritmos más rápidos, es posible elegir. Pero el ejercicio ha de ser constante y metódico.

El correr mejora la calidad de vida en múltiples aspectos. Uno es la tolerancia contra la frustración, pues se aprende a afrontar los contratiempos con espíritu positivo y a no desanimarse. Los niveles de estrés, ansiedad y depresión y sus secuelas secundarias, la irritabilidad y el malhumor, se reducen grandemente. El individuo se evade más fácilmente de las preocupaciones de la vida cotidiana, está más motivado y su capacidad para alcanzar objetivos se ve sensiblemente incrementada.

 

Endorfinas y encefalinas

La liberación de esas hormonas que hacen a la persona sentir placer, llamadas endorfinas y encefalinas, origina una gran sensación de bienestar. La autoestima, la confianza en sí mismo y el espíritu de superación se ven altamente desarrollados. La mente y el ingenio se agudizan, el aprendizaje (su capacidad) y la memoria se mejoran.

Corriendo aumentamos nuestra calidad de vida y nos acercamos más a esa meta del ser humano que es la felicidad.

Para la salud física, el correr es esencial y proporciona una mayor resistencia a las enfermedades al tiempo que los mecanismos de defensa se refuerzan. Al correr hay como una recarga de calcio a los huesos, una revitalización del corazón, el hígado y los riñones en sus funciones, y un fortalecimiento de las articulaciones.

Y no digamos nada de los valores convivenciales, la amistad, el compañerismo, la solidaridad, los aspectos éticos y comportamentales. En suma, corriendo aumentamos nuestra calidad de vida y nos acercamos más a esa meta del ser humano que es la felicidad.