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01:23h. Domingo, 22 de septiembre de 2019

Hay otros mañanas

Estos días he ido motivando mi corazón ante la maratón número 100, felicitándome por las 99 anteriores, alabándome por llegar a esta interesante pero no definitiva cifra. Pero, sinceramente, creo que no lo he logrado.

Crecer

El sol se está escondiendo, es una extraña luz, pero no tan extraña como su enemiga. Nos faltan unos pocos metros para llegar a meta y el arco de Intermón parece haberle robado el brillo al fugitivo sol. Llevamos ya muchos kilómetros en nuestro cuerpo y mi experiencia no es una excusa para relajar mis doloridas piernas. Han sido 100 kilómetros y nuestra mente ha viajado entre la rendición y la motivación demasiadas veces. Escuchamos los gritos, los ánimos y los aplausos. Faltan mis caras preferidas, mi familia a la que entiendo y prefiero que descansen en sus casas, mi padre que siempre me empuja o me lleva de la mano hacia donde quiero ir, mi mujer que acompaña mi corazón. Todos ellos están, como lo están para mis compañeros porque son al fin y al cabo nuestra fuerza.