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18:52h. martes, 04 de agosto de 2020

Camino Natural del río Barbantiño, una ruta fluvial de 10 km por la provincia de Ourense

El río Barbantiño, al norte de la provincia de Ourense, es el protagonista de un circuito fluvial de algo más de 10 kilómetros que recorre un entorno natural de gran belleza, salpicado por pequeños puentes y pasarelas, donde la presencia de viejos molinos da fe de la importancia de los ríos gallegos para la economía local.

Fotos: Magrama
Fotos: Magrama

El Camino Natural del Barbantiño discurre por los municipios de Maside, Amoeiro y Punxín, donde comienza la ruta. Saliendo de Ourense por la N-120, en dirección a Vigo, se toma la N-541 a la altura de Barbante, en dirección a O Carballiño, hasta la localidad de A Forxa (Punxín). Allí, frente a la Casa do Concello, por la derecha, se llega a la capilla de San Roque, donde un camino de hormigón desciende hasta la ribera del río.

Esta zona de baño, denominada O Bañiño, en la margen derecha del río, es una surgencia de aguas templadas (23ºC) y sulfurosas con propiedades minero-medicinales y el punto de partida de la ruta. A lo largo de la misma hay que salvar pequeños arroyos a través de puentes y pasarelas de madera, mientras los molinos restaurados se convierten en lugares propicios para hacer una parada.

Ya al principio aparece una pequeña área recreativa y una fuente de agua termal. Desde este punto, se asciende paulatinamente a la cuenca fluvial hasta el puente de la carretera OU-409, entre paisajes agrícolas y bosques de ribera formados por alisos (Alnus glutinosa), chopos (Populus sp.) y sauces (Salix sp.).

 

'El bosque animado'

El paseo por el borde del río está surcado por rocas graníticas esmaltadas por el agua y un dosel de robles (Quercus robur) y rebollos (Quercus pyrenaica), acompañados de helecho real (Osmunda regalis), una especie muy extendida en las cuencas gallegas. Antes de llegar al puente, se asciende al pueblo de O Viñao, para luego volver de nuevo al camino a la altura del puente.

Desde allí se desciende otra vez hasta el río y continuamos por un valle que se va estrechando poco a poco. El verdor de este bosque de ribera resplandece aún en invierno debido a la presencia de laurel en la vegetación. Este misterioso tramo, que evoca en el recuerdo la imagen del bandido Fendetestas de la película El bosque animado, también sorprende con pequeños caneiros o diques artesanales de piedra, que en su día sirvieron para estancar el agua y desviarla por un canal para su posterior uso hidráulico.

 

 

Puente de San Fiz

Continuando la ruta se llega a un punto donde parte otro camino que sube a un área recreativa de descanso, desde la cual se puede emprender de nuevo la marcha al borde de un canal hasta llegar a San Fiz, un pequeño pueblo de escasos habitantes donde merece la pena visitar la ermita de San Pedro.

A partir de allí, el itinerario baja hasta el puente medieval de San Fiz, a pie de la localidad de Santa Baia. Este puente, que tiene uno de sus arcos apuntado, se encuentra en el antiguo Camino Real que unía Ourense con Santiago de Compostela.

Al cruzar el puente, se emprende la vuelta por la margen izquierda del río, a través de un túnel que pasa bajo la vía férrea. Al salir de este túnel aparece un paisaje de agua remansada en dirección al borde de un pequeño embalse, la presa del Barbantiño.

Sinuosa, la ruta continúa a través de pinares y tojos por debajo del puente del AVE, en un descenso serpenteante por la montaña que conduce a varios molinos, los Muiños das Penas, que ponen de manifiesto la importancia de la cultura del agua en Galicia.

 

Catarata del Cachón

Allí se puede emprender un pequeño paseo por una pasarela metálica hasta el hermoso paraje natural de la Fervenza do Barbantiño o Catarata del Cachón, conocido por su cascada de 15 metros de altura y sus pozas de agua cristalina.

Regresando a los molinos, unas escaleras bajan hasta una pequeña área recreativa junto a la cascada. Un puente metálico permite acercarse a ella para contemplarla en todo su esplendor. En este lugar se puede hacer un alto antes de emprender la última etapa para volver al origen de la ruta. Desde el área de descanso, un sendero permite el descenso para volver en la dirección del agua, siguiendo la margen izquierda del río.

El descenso a la vuelta es más fácil que a la ida, y gran parte del itinerario discurre por cómodos senderos que ofrecen espectaculares vistas hacia el Barbantiño, ya que se camina a unos 10 metros de altura sobre el nivel del río hasta la minicentral hidroeléctrica. Una vez se ha llegado de nuevo al puente de la carretera OU-409, se toma un tramo que conduce de nuevo a escasos metros de la ribera y se continúa el curso del río hasta el puente de hormigón que conecta Parada con Punxín, para llegar así al origen de la ruta.