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18:09h. martes, 04 de agosto de 2020

Camino Natural de la Campiña, una ruta de 54 km entre Valchillón (Córdoba) y Villanueva del Rey (Sevilla)

El Camino Natural de la Campiña recorre parte del antiguo trazado ferroviario Córdoba–Marchena, que dejó de funcionar en la década de los 70, atravesando campos de girasoles y cultivos cerealistas entre olivares que adquieren especial belleza en primavera. Tiene una longitud de 54,2 kilómetros, con un desnivel total acumulado de apenas 600 metros.

Fotos: Magrama
Fotos: Magrama

El inicio del Camino se sitúa en Valchillón, junto a la carretera A-3051, aproximadamente a unos 17 kilómetros del municipio de Córdoba, al lado de un silo de grandes dimensiones. Algo después de su comienzo atraviesa el río Guadajoz, en excelente estado de conservación, y un bosque de ribera dominado por chopos (Populus sp.).

A medida que la ruta avanza, una serie de taludes y cañas (Arundo donax) rodean la vía, proporcionando sombra y frescor especialmente necesarios en días calurosos. En ocasiones, algún conejo (Oryctolagus cuniculus) o alguna perdiz (Alectoris rufa) pueden atravesar el camino, en el que también es posible observar aves típicas de un paisaje estepario, como cogujadas (Galerida cristata), collalbas (Oenanthe sp.), trigueros (Miliaria calandra) e incluso algún aguilucho cenizo (Circus pygargus).

Tras atravesar el único túnel del recorrido, el de Las Tablas, puede verse la población de Almodóvar del Río y a la izquierda, sobre un cerro dominando el municipio y los alrededores, su castillo, declarado Bien de Interés Cultural, que puede visitarse.

 

 

Una isla mediterránea

Posteriormente, el Camino cruza el arroyo Redondo y después el puente de la Torvisca, desde el que se divisa el municipio de Guadalcázar. La ruta continúa hasta llegar al área de descanso, ubicada donde se situaba la antigua estación de Guadalcázar. Tras cruzar la carretera CO-3304 se encuentra el único punto del recorrido donde es posible abastecerse de agua potable.

Más adelante se cruza el puente de la Marota y, tras éste, se produce un cambio en el paisaje. El relieve ha permitido que aquí aún existan parcelas de vegetación mediterránea propias de la zona, conformadas por encinas (Quercus ilex), grandes lentiscos (Pistacia lentiscus), mirtos (Myrtus communis) y otras especies de matorral. Una isla del primitivo paisaje de esta comarca en un mar de campiña, donde encuentran cobijo mamíferos como el zorro (Vulpes vulpes) o el curioso meloncillo (Herpestes ichneumon).

La ruta encuentra ahora una bifurcación, siendo necesario girar a la derecha hasta alcanzar un parque periurbano, acondicionado con mesas, donde pasar el día a la sombra de los chaparros. En este punto, cada 15 de mayo, los romeros de Guadalcázar celebran la festividad de San Isidro Labrador.

 

 

Estación de La Carlota

El Camino continúa entre olivares hasta el área de descanso de Las Pinedas de La Carlota, donde también se encuentran dos antiguas fuentes–abrevaderos y una granja escuela. Poco después de pasar por este lugar, la ruta cruza el arroyo Guadalmazán y llega a la carretera A- 445, muy cerca de La Fuencubierta, otra pedanía de La Carlota, desde donde es necesario atravesar la carretera y continuar aproximadamente cuatro kilómetros por un camino rural hasta alcanzar la provincia de Sevilla.

Justo al cruzar la carretera, unos metros a la izquierda, se encuentra el camino donde se ubica la estación de La Carlota, que atraviesa una zona de huertas particulares, y un poco después pasa por debajo de la línea del AVE Madrid-Sevilla.

La ruta continúa hasta alcanzar la estación de Navalagrulla, actualmente en ruinas, pero con una pequeña área de descanso. Algo más adelante se cruza el camino a Palma del Río.

 

Écija

A partir de aquí, los cultivos de cereal predominan en el paisaje, combinándose en ocasiones con algodonales y olivares. Tras cruzar la carretera A-8203 se llega a un área de descanso junto a una pasarela sobre la carretera A-453, desde donde se divisa una panorámica de la cercana ciudad de Écija, uno de los centros históricos y artísticos más importantes de toda Andalucía. Por ello se recomienda efectuar una parada y pasear por su casco histórico, visitando alguno de sus palacios, conventos o iglesias.

Tras la pasarela, el Camino atraviesa un puente y llega al municipio de Écija, donde se transforma en carril bici. Desde aquí prosigue recto por la Avenida de la Estación, atravesando una serie de rotondas hasta un gran silo, desde donde la ruta continúa por la calle Boabdil hasta salir de la población.

De nuevo, una campiña de cereales y girasoles acompañan al viajero en este tramo final hacia Villanueva del Rey, donde se encuentra un área de descanso y el final del Camino.