Buscar
12:45h. lunes, 21 de septiembre de 2020

Salva Calvo, ultrafondista: “La preparación debe ser física y sobre todo mental”

Muy pocos atletas pueden presumir de haber participado en carreras por la Gran Muralla China, el Gran Cañón del Colorado (EEUU) o el Camino de Santiago, y uno de ellos es Salvador Calvo, un leonés que, además, es uno de los referentes mundiales en este tipo de pruebas de ultrafondo.

Foto: Desnivel
Foto: Desnivel

Salvador Calvo vive por y para el trail (carreras fuera de pistas). Su trabajo le permite tener las tardes libres para entregarse a la que es su gran pasión y lo que él llama su "filosofía de vida".

Recorre el mundo en busca de carreras extremas, en una modalidad, la del ultratrail, que cada vez cuenta con un mayor número de adeptos, valientes que se aventuran a correr a lo largo de más de cien kilómetros por abruptos terrenos en lugares recónditos. Y los hay, como Salvador, capaces de superar todo ello en nueve horas.

"He probado casi todos los continentes, en alta montaña, desiertos, jungla..."

"He probado casi todos los continentes, en alta montaña, desiertos, jungla... Creo que ya lo tengo casi todo", reconoce Salvador en una entrevista con Efe, aunque "al final siempre hay alguien que te descubre sitios nuevos". Y para este leonés del 1962, "esas carreras nuevas en lugares extremos son las que me hacen seguir".

Recorrido medio mundo y participado en centenares de pruebas, hay una que jamás podrá olvidar. Fue en Nepal, en el Dolpo. Aquello, explica, "fue autosuficiencia y casi supervivencia. Era una prueba muy larga y no había accesos de ningún tipo; una vez que entrabas en la competición allí no accedía ya ningún vehículo, era imposible". "Entonces, sí tuve la sensación de que era arriesgar mucho", reconoce ahora desde la distancia.

 

Sacrificio y sufrimiento

Para correr un ultratrail de 103 kilómetros, como el de este pasado fin de semana en el desierto de Tabernas (Almería), en el que ha competido Salvador, hay que dedicarle mucho tiempo. "Todo en la vida se puede entrenar, igual que si quieres sacar matrícula en matemáticas. Si estudias muchas horas, al final lo puedes conseguir. Esto es lo mismo", explica.

Sacrificio y sufrimiento van de la mano, y la clave está en entrenar prácticamente todos los días, descansando, como es su caso, "una vez a la semana o cada diez días", un descanso "activo en el que vas a nadar, haces bicicleta o vas al gimnasio", subraya.

"Vas a tener malos momentos, y el superarlos y el no abandonar es lo que te va a hacer estar delante o detrás"

"Al principio piensas que la preparación tiene que ser física y al poco tiempo te das cuenta de que es mental. Vas a tener malos momentos, y el superarlos y el no abandonar es lo que te va a hacer estar delante o detrás", comenta.

Una dureza extrema que Calvo no cambia por nada: "he convertido mi filosofía de vida en recorrerme el mundo entero, buscando carreras y sensaciones nuevas".

El leonés recomienda "paciencia" a todos los atletas que han ido surgiendo recientemente, "no sólo los jóvenes, también esa gente con 40 años que se mete en este mundo y al año ya hace carreras de cien kilómetros".

 

No sobrepasarse

"Lo importante es no intentar sobrepasarte, porque, de gustarte, puedes pasar a odiarlo", puntualiza el leonés, quien destaca que el auge en el que está este tipo de carreras "es genial porque es un deporte bastante saludable y requiere muy pocos medios. Con unas zapatillas, una camiseta y un pantalón ya puedes salir". Para Calvo, el "pero" está en que "ahora se ve un poquito de competitividad entre casas comerciales, que ya empiezan a exigir".

"Me marcho ahora a la India, en agosto a Canadá y estoy pendiente de permisos en China"

Casi no tiene fines de semana libres en el calendario, admite, pero sí tiene marcadas en rojo algunas fechas. "Me marcho ahora a la India, en agosto a Canadá y estoy pendiente de permisos en China", donde afrontaría un reto consistente en rodear el Himalaya.

Sobre este reto de la cordillera asiática dice que son "unos 2.200 kilómetros" que le llevarían "unos sesenta días corriendo por allí". Solo al alcance de superhombres como Salvador Calvo.