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02:11h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

El trabajo de velocidad en los planes de entrenamiento de los corredores

Las sesiones de velocidad representan una de las partes más exigentes del entrenamiento para cualquier prueba, y suelen tener cierta mala fama entre los corredores. Son ejercicios que incluyen aceleraciones y desaceleraciones, sesiones de fartlek, series en cuesta, entrenamientos en pista y carreras continuas, realizados siempre a la intensidad y dosis correctas.

Foto: sportadictos.com
Foto: sportadictos.com

Eso sí, tal y como recomienda Mario Fraioli en su Guía oficial Rock'n'Roll de entrenamiento para maratón y medio maratón, antes de empezar a realizar trabajo de velocidad es necesario disponer de una buena base de kilómetros en nuestro bagaje, pues si corremos demasiado rápido en nuestras sesiones o metemos demasiada fuerza en nuestro plan de entrenamiento nos arriesgamos a padecer fatiga psicológica, frustración y lesiones.

Por tanto, es importante introducir el trabajo de velocidad de manera gradual en nuestro programa. Correr más rápido nos fuerza a salir de nuestra zona de confort y nos obliga a reclutar fibras musculares de contracción rápida anteriormente no utilizadas. Si hacemos esto excesivamente pronto, provocaremos lesiones, así que lo más adecuado según la opinión de la mayoría de los expertos es ir agregando estas cargas de velocidad en pequeñas dosis.

 

¿Cómo hacerlo?

Lo mejor es empezar por aceleraciones y desaceleraciones introductorias, y luego sesiones de fartlek y series en cuesta como transición antes de añadir gradualmente a nuestra rutina entrenamientos más exigentes en pista y carreras continuas.

Una vez comencemos a establecer algo de sistematicidad y estemos haciendo de forma habitual los tipos específicos de sesiones de velocidad encaminados a mejorar nuestro rendimiento el día de la prueba, nos fortaleceremos, avanzaremos en nuestra puesta en forma y desarrollaremos la confianza en nosotros mismos necesaria para lograr nuestros objetivos de competición.