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08:18h. jueves, 22 de octubre de 2020

Siete pautas para cuidar nuestros tendones y prevenir lesiones

Los tendones son unos tejidos fibrosos que unen los músculos a los huesos, por lo que cuidarlos de forma adecuada requiere que seamos conscientes de su existencia y no forzar nuestro cuerpo. Según explica José Santos, secretario general del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, es importante diferenciar entre tendinitis y tendinosis.

Foto: amlsport.com
Foto: amlsport.com

Ambos trastornos se refieren a los tendones, pero en el primer caso existe un proceso inflamatorio y en el segundo intervienen procesos degenerativos y supone una desestructuración de los tendones que puede dar lugar incluso a su rotura.

El tendón sirve para insertar el músculo al hueso, y su principal virtud reside en la elasticidad que consigue que el músculo no se lesione al permitir un reparto de la fuerza a lo largo de él. Los tendones son además estructuras muy fuertes. Así, el tendón de Aquiles es el más grande del organismo y es capaz de soportar hasta media tonelada de peso; esta estructura gruesa y potente interviene en la marcha y ayuda a repartir el peso del organismo para que los pies puedan soportarlo.

Si el proceso inflamatorio que desencadena la tendinitis no se resuelve, evoluciona hacia la tendinosis, que da lugar a problemas en la inserción ósea del músculo y a un mal reparto de los pesos al músculo. En algunos casos esta tendinosis puede ocasionar rotura, una consecuencia que sólo se soluciona mediante cirugía.

Los trastornos más comunes que afectan a estas estructuras son la rodilla de saltador, la tendinitis rotuliana, el codo de tenista, la pubalgia, la fascitis plantar o las tendinitis del supraespinoso y de los manguitos rotadores, en las que suelen existir además calcificaciones.

 

Prevención

Santos explica una serie de aspectos que hay que tener en mente para mantener sanos nuestros tendones y recuperarnos lo mejor posible de las lesiones:

1. Evitar las actividades deportivas sin una rutina fija adecuada: estos esfuerzos físicos puntuales someten al organismo a tensiones para las que no está preparado. Realizar de forma esporádica un deporte o someterse a una intensa sesión con pesos en el gimnasio sin acostumbrar al cuerpo a unas rutinas progresivas es una antesala de las lesiones.

2. Saber identificar las estructuras más sensibles según la actividad profesional o el deporte que realicemos: hay que identificar qué es lo que más se usa y cómo preparar al cuerpo mediante sesiones de calentamiento con estiramientos de la zona. De esta forma, el cuerpo se prepara ante las cargas y se fomenta la elasticidad que asegura que los músculos puedan contraerse y relajarse de forma eficaz y segura.

3. Hay que tener un buen tono muscular y que éste sea equilibrado: es necesario fortalecer todo el organismo por igual, tan importante es la musculatura abdominal como la lumbar y la del suelo pélvico.

4. Mantener un índice de masa corporal adecuado a nuestra edad: el sobrepeso hace que rodillas, tobillos y corazón trabajen más para movilizar todo el cuerpo.

5. Tener una buena cultura de la alimentación: hay que dar al cuerpo lo que necesita cuando se va a realizar una actividad con gran desgaste físico. Los hidratos de carbono están en la base de un buen rendimiento.

6. Preparación inicial y respetar los tiempos de relajación posteriores: la realización de cualquier esfuerzo físico requiere preparar al organismo para el esfuerzo y dejar después que músculos y tendones vuelvan al estado de reposo de forma progresiva.

7. En la recuperación es clave evitar los movimientos bruscos y exagerados: pueden agravar la tendinitis y dar lugar a tendinosis e incluso rotura.

 

Tratamiento

Las afecciones de los tendones se encuentran entre las patologías más recurrentes tratadas por los fisioterapeutas, señala Santos. La tendinitis es un proceso inflamatorio que se trata con fármacos antiinflamatorios y que suele resolverse en tres semanas. Sin embargo, si no se cura bien o se tarda demasiado en acudir al médico se puede producir tendinosis, un trastorno que puede convertirse en crónico y que requiere de mayores cuidados.

Según explica el fisioterapeuta, el tratamiento de las afecciones de los tendones puede incluir técnicas dirigidas a reducir la inflamación y devolver la estructura al tendón en las que intervengan frío y calor (termoterapia), agua, electricidad o masajes junto a métodos en los que se emplean agujas como en la acupuntura.

Entre los tratamientos más novedosos se encuentra la punción dirigida con ecógrafo, en la que se realiza una punción profunda guiada por ecografía y se aplican corrientes eléctricas a las estructuras con problemas de neurodegeneración.