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22:49h. martes, 29 de septiembre de 2020

La actividad física, una barrera contra el alzheimer

El deporte y el ejercicio son primordiales para mantener la salud en buen estado. Practicar una actividad física de forma regular a lo largo de la vida puede frenar en la vejez el desarrollo de demencias como el alzheimer. Ésta es una de las conclusiones de un estudio realizado por el Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que fue presentado en un póster en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología celebrada recientemente en San Diego (Estados Unidos).

Foto: La Dra. Sara Moreno, ante el póster del Hospital 12 de Octubre - EFE/Ana Soteras
Foto: La Dra. Sara Moreno, ante el póster del Hospital 12 de Octubre - EFE/Ana Soteras

La neuróloga Sara Moreno explicó en la ciudad estadounidense el “papel preventivo” que el ejercicio puede tener para frenar el alzheimer o, por lo menos, “para retrasar su llegada”. “Ésta es una hipótesis concluyente”, afirma la neuróloga, aunque considera que es necesario profundizar más en ella.

Existen ensayos clínicos con ratones a los que se les ha practicado una biopsia de cerebro y se ha comprobado que el órgano de aquellos sometidos a actividad física ha sufrido una serie de cambios morfológicos positivos. “Obviamente, no se han hecho biopsias cerebrales en humanos, pero se pueden hacer ensayos clínicos de otra manera, no tan agresivos”, precisa la doctora.

Esta investigación sobre el alzheimer forma parte de un estudio observacional más amplio que comenzó en 1994/1995 denominado Enfermedades Neurológicas del Centro de España (Neurological Diseases in Central Spain, NEDICES), en el que se evaluó mediante un cuestionario de 500 items (salud, estilo de vida…) a más de 5.000 personas procedentes de tres áreas: el barrio de Lista de Madrid (zona urbana acomodada), la localidad madrileña de Getafe (zona trabajadora) y el pueblo de Arévalo (Ávila, zona rural).

 

Evaluación

Estas áreas se escogen para tener pacientes con diferentes modos de vida y con suficiente población envejecida, a partir de los 65 años”, explica Sara Moreno. En la primera fase de este estudio global se eligió a todos aquellos sujetos que pudieran ser aptos, mientras que en la segunda fase ocho neurólogos evaluaron cuántos encuestados desarrollaron en un periodo de 3 años cualquiera de estas enfermedades neurológicas: ictus, accidente isquémico transitorio, párkinson, temblor esencial y alzheimer

Respecto al alzheimer, se confirmaron parámetros ya conocidos: se relaciona con la edad (a mayor edad más probabilidad), con el sexo (más frecuente en mujeres que en hombres) o con el nivel educacional y cultural (a mayor estímulo cognitivo menor probabilidad). “Pero lo que no estaba muy claro era si la actividad física podía tener relación o no”, explica la doctora, y ahora la conclusión ha sido positiva.