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15:25h. Domingo, 17 de Diciembre de 2017

¿Hasta dónde se puede ir para optimizar el rendimiento deportivo sin llegar al dopaje?

La oferta de productos para recuperarse rápidamente, aumentar la energía o conseguir mejores resultados es enorme. Aunque existe una lista de sustancias dopantes que no se pueden consumir, determinar cuándo empieza la conducta de dopaje es una cuestión más compleja de lo que parece. La página web de Kalenji nos ofrece algunos elementos de reflexión sobre este polémico asunto.

Fotos: Kalenji
Fotos: Kalenji

El dopaje se define como el uso de sustancias o procedimientos destinados a modificar artificialmente las capacidades de un deportista. También se considera dopaje la utilización de sustancias o procedimientos para ocultar el empleo de productos dopantes, una lista que se actualiza todos los años.

El running puede practicarse por distintos motivos: perder peso, mantener o recuperar la forma, realizar una actividad física, superarse, etc. La búsqueda de resultados no es, por tanto, la única motivación, pero sin duda es una de las más poderosas. Bajar de los 40 minutos en los 10 km, de la hora y media en el medio maratón, de las tres horas en el maratón o, simplemente, batir un récord son barreras simbólicas y objetivos que pueden convertirse rápidamente en una obsesión.

Así, para desplegar todo el potencial y acercarse a los propios límites, es lógico no querer dejar nada al azar: entrenamiento, recuperación, material, mentalización, alimentación, estrategia, técnica de carrera... La lista de parámetros a tener en cuenta es larga, y ésa es también una de las cosas que hace tan interesante este deporte.

Y es en ese momento cuando puede surgir la cuestión del dopaje. ¿Hasta dónde se puede ir para optimizar la práctica deportiva sin llegar al dopaje?

 

Dopaje y conductas dopantes

La definición legal del dopaje pretende establecer un marco para la práctica del deporte de alto nivel. Lo que busca es garantizar una cierta equidad y proteger la salud de los atletas. Pero se puede perfectamente mejorar de manera artificial el rendimiento deportivo sin salirse del marco legal; es lo que se conoce como conductas dopantes. Por ejemplo, utilizando cámaras hiperbáricas que permiten reproducir los efectos de la altura en el organismo, recuperándose más rápido gracias a la crioterapia, desarrollando los músculos mediante electroestimulación e incluso tomando creatina. Hoy en día, todo esto está totalmente permitido.

Se puede perfectamente mejorar de manera artificial el rendimiento deportivo sin salirse del marco legal; es lo que se conoce como conductas dopantes.

En cambio, muchos aficionados podrían dar positivo cuando en realidad no tenían la más mínima intención de doparse. ¿Sabías, por ejemplo, que la efedrina, presente en muchos medicamentos para el resfriado y que se vende libremente, figura en la lista de sustancias dopantes?

La definición legal de dopaje no es, por tanto, suficiente para el deportista aficionado, que al final permanece un poco al margen de esta cuestión. De todos modos, es interesante conocer cuál es la relación de cada uno con las conductas dopantes, por insignificantes que sean. Así que corresponde a cada deportista elaborar su propia definición de dopaje y determinar lo que considera artificial y contrario al espíritu deportivo.

Pero entonces, ¿hay que correr tomando solo agua? No necesariamente, porque un deportista que se entrena durante todo el año o que prepara maratones o ultra trails necesita ajustar sus aportes nutricionales para mantenerse totalmente sano.

 

Campeones de uno mismo

El dopaje o las conductas dopantes tienen ese punto perverso de que no permiten saber muy bien donde está el límite entre la parte de los resultados que realmente hemos conseguido y la que en realidad no nos corresponde.

Para Stéphane Diagana, muy comprometido en la lucha contra el dopaje, el deporte es algo que le permite “descubrirse a sí mismo”. “Hay que aceptar el propio nivel, sea el que sea, y aceptar el nivel del otro”, recomienda. El deporte sano es una “manera excelente de conocerse y de construirse como ser humano”, y concluye diciendo que “antes que ser campeón del mundo, hay que ser campeón de uno mismo”.