Buscar
14:53h. lunes, 21 de septiembre de 2020

¿Cómo debemos actuar ante la aparición de un calambre?

Su definición es imprecisa porque cada persona puede atribuir consideraciones distintas a la sensación de calambre. La forma más popular es la derivada de la actividad física que se produce en el músculo de la pantorrilla como una contractura de origen muscular y no neurológico.

Foto: Getty
Foto: Getty

Según explica el doctor Juan Antonio Trigueros, miembro del Grupo de Aparato Locomotor de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), existen tres grandes grupos de condiciones a las que se puede aplicar el término de calambre: sensaciones dolorosas neurológicas, dolores derivados de lesiones neurológicas y contracturas musculares asociadas al deporte.

Las disestesias son sensaciones dolorosas neurológicas que se presentan en situaciones comunes como cuando se queda dormida una mano. Son hormigueos derivados de la compresión de nervios periféricos atrapados como sucede en el síndrome del túnel carpiano.

En el caso de los dolores en músculos o estructuras distales cuando existe una actividad neuronal alterada se trata de enfermedades neurológicas como la esclerosis lateral o la amiotrófica, síndromes neurológicos para cuyo diagnóstico es necesario que esta sintomatología avance y se haga evidente la enfermedad.

Por último están los calambres cuyo origen se evidencia como muscular y en los que no existe actividad neurológica ya que suponen una activación/desactivación del músculo alterado.

 

¿Cómo actuar?

La respuesta es automática: cuando sentimos un calambre masajeamos el músculo como medio de encontrar alivio. Según señala Trigueros, este instinto básico forma parte del tratamiento inmediato puesto que el músculo necesita estirarse de forma mecánica y sustituir así el dispositivo fisiológico que no ha funcionado naturalmente.

"Hay que realizar este estiramiento de forma progresiva y no bruscamente para que no se genere más dolor. Si alguien nos puede ayudar lo ideal es que practique un masaje compresivo como de amasar para estimular la inhibición de las neuronas motoras", aclara el médico.

Cuando sentimos un calambre masajeamos el músculo como medio de encontrar alivio.

Como medio de prevención, Trigueros aconseja que si se va a hacer deporte se realicen los correspondientes estiramientos para preparar los músculos para el ejercicio y evitar así las microlesiones, consiguiendo que acceda más sangre y más glucosa y aumentando la temperatura. Al finalizar la actividad deportiva también se recomienda efectuar estiramientos para que el músculo quede en mejores condiciones. "Aconsejamos también tomar bebidas para reponer los electrolitos cuando se realiza ejercicio, y si se trata de deportes de mucho fondo, ir reponiéndose con agua y bebidas isotónicas", apunta Trigueros.

El médico de cabecera también señala sobre la creencia popular de que el consumo de plátanos puede mejorar o disminuir la presencia de calambres cuando éstos se presentan por la noche, recordando que esta fruta puede ayudar a los deportistas de fondo y a los tenistas durante un partido pero que no solucionará los calambres nocturnos. "Cuando estos calambres se producen dos o tres veces por semana, es mejor acudir al médico para que evalúe si existe alguna causa a tratar que los esté ocasionando", concluye Trigueros.