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23:27h. Lunes, 21 de octubre de 2019

Las claves para recuperarse de una rotura del ligamento cruzado anterior de rodilla

El ligamento cruzado anterior de rodilla se rompe muy fácilmente pero es muy difícil de reparar, como demuestra que entre el 10 y el 20 por ciento de las roturas no se recuperan y generan inestabilidad en la rodilla, lo que puede provocar fallos repetidos de la articulación y otras lesiones.

Foto: stampas.com
Foto: stampas.com

Durante el XIV Curso Internacional Teórico-Práctico de Patología de Rodilla, que se celebró a finales del pasado mes de enero en Madrid organizado por la Fundación Pedro Guillén, diferentes expertos abordaron cómo mejorar la reconstrucción de esta zona de la rodilla para no dejar secuelas.

El jefe de la Unidad de Rodilla de la Clínica Cemtro, Vicente Concejero, reconoció que esta clase de lesiones "puede provocar fallos repetidos en la articulación y, por tanto, otro tipo de lesiones de tipo meniscal o del cartílago".

El éxito de la recuperación dependerá, en primer lugar, de un buen diagnóstico, pero sobre todo de una correcta aplicación de la técnica, ya que así se puede llegar a curar entre el 85 y el 90 por ciento de los casos. "Es importante que el especialista no trate la lesión como algo aislado, pues las lesiones de ligamento cruzado llevan con mucha frecuencia otras lesiones asociadas, y que se estudie bien la rodilla del paciente, con su historial clínico, una exploración completa y una resonancia magnética de alta precisión", defendió este experto.

A partir de ahí, se decidirá si procede o no realizar una intervención, dado que "no todos los casos son susceptibles de cirugía". Si se decide por esta opción, la operación se realiza, por lo general, por artroscopia para "sustituir el ligamento cruzado anterior afectado por un tendón, que puede ser del propio paciente y que, con el tiempo, realizará la función del ligamento desgarrado, estabilizando la articulación", explicó.

 

Las cuatro fases de la rehabilitación

Una vez realizada la cirugía, la rehabilitación pasa por cuatro fases. La primera es la de la desaparición de la inflamación articular. En segundo lugar, la ganancia de movilidad, seguida de la potenciación de la musculatura y, por último, la preparación para la vuelta a la actividad deportiva.

"Lo habitual es que, como mínimo, la rehabilitación dure unos seis meses hasta que el deportista pueda volver a practicar deporte de manera normal, pero incluso en la élite puede prolongarse hasta un año", ha reconocido este experto.

De hecho, un metaanálisis con informes de 7.556 pacientes publicado en noviembre en la revista British Journal of Sports Medicine comprobó que el 80 por ciento de los pacientes deportistas vuelven a hacer algún deporte y el 65 por ciento recuperan su actividad deportiva habitual con la misma intensidad que previamente. Sin embargo, otro estudio con 122 atletas lesionados reveló que sólo dos de cada cinco volvieron a jugar al mismo nivel que antes de la lesión dos años después de la intervención.

 

La recuperación psicológica

Para el profesor Pedro Guillén, organizador del curso, estos datos no indican que la rodilla quede dañada mecánicamente. Hay muchos otros factores que determinan que el deportista pueda volver a niveles competitivos previos, y uno de los más importantes es la recuperación psicológica.

"Tras la rotura del ligamento, el deportista tarda más en perder el miedo a rompérselo de nuevo que a curarse", dice este experto, citando algunos estudios que destacan la importancia de la kinesiofobia (miedo al movimiento) en la recuperación de la actividad deportiva. Además, recuerda que la curación física depende, en gran parte, del tipo de lesión y del daño que haya en otras estructuras de la rodilla. Y, según añade, "la recuperación de la actividad deportiva depende, además, de la rehabilitación posterior que se haga y de la fortaleza y tesón del deportista".