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20:36h. martes, 29 de septiembre de 2020

Tres de cada cuatro corredores populares sufren lesiones, la mayoría por sobrecargas y contracturas

El running es el deporte que más adeptos suma cada día, un auge que ha calado en todas las clases sociales del país y en cualquier grupo de edad. Pero el gran impacto y la enorme presión que ejerce esta disciplina sobre nuestro organismo pude derivar en un amplio abanico de lesiones.

Foto: eleconomista.es
Foto: eleconomista.es

El podólogo deportivo Raúl Llorca ha elaborado un trabajo titulado Estudio sobre lesiones en los corredores, donde analiza las lesiones que son más frecuentes entre un amplio grupo de corredores populares seleccionados al azar.

En los diversos estudios publicados acerca de la incidencia de lesiones en el corredor existe gran controversia debido a la falta de protocolos comunes de investigación y su complejidad, así como por el gran número de factores que pueden intervenir en la producción de una lesión y la dificultad de su diagnóstico.

Algunos de los factores que han sido estudiados por diversos autores y que pueden orientar sobre los mecanismos de producción de las lesiones en los atletas son: biomecánica de la carrera, alineaciones, dismetrías, constitución morfológica y antropométrica, alimentación, nutrición e hidratación, zapatillas utilizadas, calentamiento previo al entrenamiento y a la competición, hora del día y época del año, especialidad practicada, factores psicológicos, exceso de entrenamiento, estrés y fatiga, sueño y descanso, práctica simultánea de otros deportes, superficie de entrenamiento, antecedentes deportivos, lesiones anteriores, etc.

Algunos de estos factores y condicionantes, o la combinación de varios de ellos, serán los responsables de la mayoría de las lesiones que sufre el corredor tanto profesional como semiprofesional y amateur.

 

Ficha técnica

Las muestras de este trabajo se han recogido siguiendo los siguientes criterios:

- Universo objetivo: Corredores de cualquier disciplina, edad o condición que participasen de forma voluntaria.

- Fecha del estudio: Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre 2014 y enero 2015.

- Tamaño de la muestra: 284 encuestas.

- Recolección de la muestra: A través de invitaciones vía correo electrónico y WhatsApp con un enlace a la encuesta, y a través de las webs podoleg.es y corredordefondo.com.

- Muestras descartadas: El sistema de encuesta no permitía validarla sin completar todos los campos.

- Análisis de los datos: Estadísticos descriptivos.

 

 

Conclusiones

Tras observar con detalle los resultados, Raúl Llorca ha visto claramente cómo las sobrecargas o contracturas musculares son el efecto más incidente en los corredores. Esto puede ser debido a la presión y estrés que se ejerce especialmente sobre articulaciones y tendones. De hecho, si se contemplan lesiones como periostitis tibial, síndrome de cintilla ileo-tibial, sobrecarga o contractura muscular, distensión o rotura fibrilar y tendinopatías, se observa que han sido las más numerosas, con el 33% del total de las lesiones.

Si a este hecho, contrastado también en otros estudios, sumamos que el 18% de los corredores tiene sobrepeso y que el 59% no se ha realizado ningún estudio biomecánico para corregir su pisada (sólo el 25% en un podólogo), obtenemos un alto porcentaje de deportistas que han sufrido alguna lesión. En este estudio sólo el 28% de los corredores no ha tenido nunca una lesión, mientras que el 72% ha sufrido al menos una lesión desde que corre.

También se observa una alta incidencia de patologías propias de una mala pisada, como puedan ser la fascitis plantar (8%), periostitis tibial (6%), talalgias (5%), metatarsalgia (4%) o sesamoiditis (2%), por lo que cobra especial relevancia insistir en una correcta exploración y tratamiento preventivo por un especialista a los corredores asiduos.

 

 

Para finalizar, hay síntomas que nos alertan de que hay alguna cosa que no va bien, como pueden ser calambres, ampollas, esguinces, lumbalgias o patologías ungueales (en este estudio todas ellas han sumado el 23%). Aunque de escasa repercusión, pueden ser la antesala de una lesión mayor, por lo que se deben revisar los calzados utilizados en los entrenamientos o carreras y efectuar una completa exploración biomecánica del corredor.